La pasividad intelectual: base del terrorismo cultural
El término a primera vista parece un concepto ambivalente y complejo, debido a varias cuestiones, si hablamos de cultura, el concepto nos lleva a considerar al ser humano como un artífice, un artista nato, que con su cúmulo de conocimientos permitió el desarrollo de los seres humanos hasta convertirlos en civilizaciones y todo lo que en ella gira, ejemplo de ello lo podemos palpar a nuestro alrededor, desde una simple hoja de papel, hasta la más compleja computadora, o el más moderno minicomponente.
Si profundizamos un poco más en el término, podemos adentrarnos en cómo funciona una sociedad, ya que la cultura abarca desde cuestiones materiales, como son los artefactos o herramientas que según Carlos Marx son la base que permite avanzar a la humanidad, además de otras cuestiones tan abstractas e inmateriales como son la religión, el arte y la ideología, puntos importantes para poder interpretar el mundo y ligar la mente con el cuerpo, el tiempo y el espacio que convergen en nosotros que además nos ubican en un momento determinado para vivir nuestra realidad.
Si le damos el valor debido a este concepto podemos ponerlo en una balanza y cuestionar el otro término, “Terrorismo”, es como hablar del gemelo malvado de la humanidad, si por un lado el gemelo bueno llamado “cultura” se encarga de crear y embellecer la vida, por el otro lado el Terrorismo es algo que destruye, aniquila, termina con todo, crea un miedo profundo, los actos de violencia que de éste emanan hacen que la sociedad se entristezca y vuelva su mirada hacia el futuro con un pesimismo como el que siente una persona que ha quedado desilusionada de una mala experiencia, por hacer una metáfora.
La cuestión se complica cuando juntamos a los gemelos y tratamos de dar un aproximado de las cualidades de ambos, podríamos catalogar al “Terrorismo Cultural” como las acciones que se toman para destruir lo creado por el hombre, la obra del artífice con este concepto queda demolida, ante esto las primeras preguntas que surgen son: ¿Cuáles son las acciones tomadas por éste para destruir la cultura y en ella el hombre? ¿Cómo actúa el Terrorismo Cultural en la actualidad y en esta sociedad tan Desarrollada?
En la actualidad, si hablamos de la importancia que juegan los medios de comunicación para mantener informada a la sociedad, la acción tomada por el Terrorismo Cultural es cerrar los medios y las puertas a las personas que intentan dar su punto de vista acerca de cuestiones que afectan sus intereses, es decir, información fidedigna a la sociedad, hablemos de artistas, lingüistas, historiadores, intelectuales, periodistas, entre otros, toda aquella gente que no cuenta con las credenciales oficiales o que no está inserto en el grupo político dominante.
La acción tomada por la radio, televisión, internet, entre otros medios de comunicación de masas, está encaminada a desinformar, mal informar o mostrar las noticias ya con un fin predeterminado con antelación, con un tono político o amarillista, el cual acoge la sociedad por la falta de información, de tiempo o de interés para analizar las cosas más a profundidad, la cuestión es ¿Cómo responder a esta forma tendenciosa de acción de los medios?
Como esta confrontación se lleva a cabo de manera intelectual y sutil, al artista le toca enfrentarlo en el mismo campo, lo que hace el artífice es interpretar su realidad, en su creación quiere expresar su sentir, legar el artificio a la sociedad y con ello trascender, pero es detenido con murallas invisibles, aun así, hace su esfuerzo y en este proceso creativo, los artistas, comenta Martin Schibli, “quieren confrontar su época contemporánea y que una manera de enfrentar el tema es verlo como una lucha sobre el derecho a la interpretación de la realidad social.”(http://www.heterogenesis.com/Heterogenesis-5/H-42/Cas/terror.htm) Y con esto a fin de cuentas recrearla.
Heath Bunting reafirma el concepto al decir que “se trata de una lucha contra sistemas de valores dominantes y cómo se deja que esos sistemas de valores definan la realidad” (http://www.heterogenesis.com/Heterogenesis-5/H-42/Cas/terror.htm). Éstas son las barreras invisibles, y poniendo en balanza la situación en la que se encuentran los artífices, no les queda más que declinar al no poder penetrar en la sociedad y definir su postura, y a cada paso que quiere avanzar con una nueva tendencia, la respuesta del sistema en contra del artista es la propaganda y la desinformación para conservar el status quo. Por lo cual, afirmo que el artista ha queda encasillado y contra la pared “o uno acepta que es artista dentro del sistema capitalista o se convierte en un Terrorista Cultural”.
La cuestión es, ¿cuándo somos Terroristas Culturales? ¿Cuándo nos volvemos presa del Terrorismo Cultural? La línea es tan tenue que depende del punto de vista del que juzga, pero no partamos de las vacas sagradas que llevan las riendas en este sistema, y analicemos mejor de la gente que nos rodea, de la sociedad que formamos parte, aunque suene absurdo tratemos de observar nuestras actividades cotidianas o las del vecino como si fuera un espejo, un reflejo de la realidad, ¿acaso no estamos rodeados de un estancamiento intelectual, de un conformismo que no nos deja avanzar? la pregunta obligada, entonces es, ¿será acaso el conformismo el que nos lleva a ser presas del Terrorismo Cultural?
La gente se levanta e inicia sus actividades día a día como un autómata, un ente vacío que está inserto en un sistema laboral opresor, éste te absorbe por 8 horas diarias sin contar el traslado para llegar al trabajo, después de eso le sigue las horas de sueño, necesarias para recuperar la energía gastada en la labor diaria, a lo que restan cerca de 7 horas o menos en el día, ¿Qué es lo que hacemos en ese tiempo?, eso definiría quiénes somos y hacia dónde vamos, es decir, si seguimos o no el objetivo preestablecido por la gente que te rodea o la sociedad, o bien, el sistema capitalismo mismo.
Nuestras pocas horas libres a veces se vician en actividades sin sentido o que te mantienen en un estado de pasividad intelectual, el cual te pierde, ahí es donde entra el Terrorismo Cultural. Te has preguntado cuántas horas te la pasas atiborrando tu mente de información presentada por los medios masivos, y ¿qué tipo de información le metes a tu cerebro? Te has preguntado ¿cuánto de tu vida has dejado pasar sentado ante la pantalla del televisor? ahora, ¿cuál es la programación? ¿Qué tanto te ha beneficiado en tu vida personal o de manera práctica?, si pasamos a otro medio de comunicación, es decir los libros, te has preguntado ¿cuántas hojas de libros o revistas lees al mes? ¿Es por obligación o por gusto? Si es por gusto ¿de qué tipo son?, eso te dará una idea de hacia dónde vas.
Pero terminemos, tratamos de ver a la sociedad como reflejo, ahora veámonos a nosotros, el hombre es proyectado al mundo como un producto original, único, pero con el paso del tiempo se empieza a llenar de información que le provee su entorno, la cual lo va ligando a lo largo del tiempo con la realidad en que se desenvuelve, lo malo es que en ese recorrido, parte de la información aprendida en estos días y en los ratos de ocio es vacía, es ahí donde el hombre se pierde, se vicia, se convierte en una copia de la sociedad en la que está inmerso y de la que forma parte.
Nos parecemos a una computadora que almacena información ya codificada sin un fin especifico para la cerebro electrónico mismo -para el hombre - sino para el que está sentado en frente del monitor, es este caso, el orden político establecido, en este punto el Terrorismo está presente, te encajona, y pone al artista como un virus que quiere introducirse al sistema operativo, lo que sería al sistema capitalista establecido y desarrollado.
Pero hay que aclarar que el artífice en esas coordenadas no es un virus, sino un programa innovador que quiere crear, introducir algo nuevo e innovador y lo va a seguir intentando, a pesar que el Status Quo sigua intentando aniquilarlo, al final, quiero creer que el destino lo construimos día a día con nuestras acciones y enseñanzas, es por tal razón que el “Artífice” es punto clave para cambiar las cosas y no seguir dependiendo de un orden preestablecido.
Como pensamiento final de cómo nos tiene atrapados el terrorismo cultural me pareció buena idea mostrar algo que me mandaron por mail, donde se describe que tan afectados podemos estar por la tecnología y los medios de comunicación que nos vician, eso si de una manera amena y agradable para la salud mental y que nos distingue como mexicanos:
Anoche mi mamá y yo estábamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida, entre otras, estábamos hablando de la idea de vivir o morir. Le dije:
Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo, prefiero morir, entonces, mi mamá se levantó con una cara de admiración ¡...! y me desenchufó el televisor, el cable, el sky, el DVD, la computadora, el nextel, el ipod, el estéreo, el mini Split, el Xbox 360 y me tiró todas las cervezas!!
Pasu…
¡Casi me muero!
http://oclesis.blogspot.com/